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lunes, junio 1, 2026

Un Productor de Calingasta pierdó sus ovejas tras feroz ataque de una jauría.

La creciente preocupación por la presencia de perros sueltos en áreas rurales del departamento Calingasta alcanzó un punto crítico tras un violento y devastador ataque en la localidad de Hilario. El productor local, Lucas Ibazeta, denunció con profunda angustia la aniquilación total de su plantel de ovejas en la Finca San Isidro, víctima de una jauría descontrolada que no discriminó entre ejemplares preñados, borregas jóvenes y un valioso carnero reproductor.

El lamentable suceso, ocurrido el pasado martes 6 de mayo, fue dado a conocer por el propio Ibazeta a través de sus redes sociales, donde expresó su dolor e impotencia ante la magnitud de la pérdida. «Nos mataron todo el plantel. Fue uno de los peores días desde que iniciamos este proyecto productivo», manifestó el productor, visiblemente afectado por el golpe económico y emocional que representa la pérdida de su sustento.

Según el relato de Ibazeta, la búsqueda de justicia y respuestas ante las autoridades policiales se topó con un muro de desaliento. El productor afirma que, al intentar formalizar la denuncia, se le informó que la responsabilidad recaía en él de identificar a los dueños de los perros, advirtiéndole además que la policía no podría intervenir directamente en el caso. La situación se tornó aún más frustrante cuando, según su testimonio, se le sugirió que tomara medidas por su cuenta para eliminar a los animales.

Este no es un incidente aislado para Ibazeta. El productor recordó que, meses atrás, ya había sido víctima del robo de un carnero y dos corderos, un hecho que tampoco arrojó resultados en términos de investigación y recuperación de sus animales. «Lamentablemente, no hemos tenido el acompañamiento del área de Ganadería. La única persona que mostró interés fue el ingeniero Pablo Díaz, director de Agricultura, a quien agradezco sinceramente. Pero desde Ganadería nunca recibimos una orientación clara ni un apoyo concreto ante estas pérdidas», lamentó.

Ante la falta de respuestas inmediatas, Ibazeta decidió elevar su reclamo a las autoridades locales. Presentó una nota formal dirigida al intendente de Calingasta, Sebastián Carbajal, solicitando una audiencia urgente o una visita a su finca para poder exponer la gravedad de la situación y buscar soluciones concretas. Su principal objetivo es prevenir futuros ataques que, según asegura, se han vuelto cada vez más frecuentes y amenazan la viabilidad de otros productores del departamento.

«Detrás de cada proyecto productivo hay una importante inversión, mucho esfuerzo y la generación de puestos de trabajo. Si las autoridades no toman medidas urgentes para controlar la presencia de perros sueltos y garantizar la seguridad de nuestros animales, otros productores también pueden verse gravemente perjudicados, poniendo en riesgo la economía rural de Calingasta», advirtió Ibazeta, haciendo un llamado desesperado a la acción.

Este nuevo ataque pone de manifiesto la urgencia de abordar la problemática de los perros sueltos en zonas rurales, no solo por el impacto económico directo en los productores, sino también por las implicaciones para el bienestar animal y la seguridad de las comunidades. La falta de respuestas efectivas por parte de las autoridades señalada por Ibazeta plantea interrogantes sobre los mecanismos de protección y apoyo disponibles para los productores rurales en situaciones de este tipo. La comunidad de Calingasta espera una respuesta contundente por parte de sus autoridades para evitar que este tipo de hechos se repitan y para garantizar la sostenibilidad de la producción rural en el departamento.

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