El impago de préstamos y tarjetas llegó al 10,6% en enero, el nivel más alto desde 2010. La irregularidad en el país supera ampliamente a la de Brasil, Colombia y Chile, impulsada por la caída del poder adquisitivo y el costo de las tasas de interés.
BUENOS AIRES. — La economía de los hogares argentinos enfrenta un «apretón» financiero sin precedentes en los últimos 15 años. Según los últimos datos del Banco Central, la mora en los créditos destinados a las familias saltó al 10,6% en enero, lo que representa un incremento interanual del 292%.
El fenómeno, que comenzó a acelerarse a principios de 2025, ha convertido a la Argentina en el país con mayor irregularidad crediticia de Latinoamérica, superando con creces a economías que históricamente tenían niveles de mora superiores.
El mapa de la morosidad: Argentina vs. La Región
Mientras que a inicios de 2025 la mora en Argentina estaba por debajo del 3%, hoy casi triplica la media regional. El ranking de impagos en enero se configuró de la siguiente manera:
| País | Nivel de Morosidad (Hogares) |
| Argentina | 10,6% |
| Brasil | 5,2% |
| Colombia | 5,1% |
| México | 3,0% |
| Chile | 2,6% |
| Paraguay | 2,3% |
«No fue un fenómeno global o latinoamericano, sino que se concentró en nuestro país», analizó Matías Rajnerman, jefe de macroeconomía del Banco Provincia, señalando que la tendencia local se desmarcó totalmente de sus vecinos.
Los puntos más críticos: Tarjetas y Fintech
El informe destaca que la situación es aún más delicada dependiendo del tipo de financiamiento:
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Préstamos Personales: La irregularidad trepó al 13,2%.
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Tarjetas de Crédito: Registran saldos impagos en el 11% del total.
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Entidades No Financieras (Billeteras virtuales/Fintech): Aquí la mora explota hasta el 23,9%, casi cuatro veces más que el sistema bancario tradicional, debido a que suelen asistir a sectores con ingresos más inestables.
¿Por qué las familias dejaron de pagar?
Los analistas de consultoras como Eco Go y LCG coinciden en que se combinaron tres factores explosivos:
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Caída del salario real: Los ingresos no logran recomponerse frente a la inflación, obligando a las familias a priorizar gastos básicos (alimentos, servicios) sobre las cuotas de préstamos.
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Recesión selectiva: El crecimiento del PBI actual está impulsado por el agro y la minería, pero los centros urbanos y el consumo interno siguen estancados.
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Tasas de interés: Con tasas que superan la inflación mensual, el costo de refinanciar deudas se vuelve impagable, aumentando la relación cuota-salario.
Para revertir esta tendencia, los especialistas aseguran que será fundamental que los salarios no solo dejen de perder contra los precios, sino que comiencen a ganarles de forma sostenida para aliviar la carga financiera de los hogares.



