La localidad de Bermejo, en el departamento Caucete, fue escenario este domingo de una muestra de fe sin precedentes. La tradicional procesión en honor a San Expedito superó todas las expectativas de asistencia, alcanzando una cifra estimada de 8.000 personas, lo que representa el doble de los 4.000 fieles registrados en la edición anterior. La masividad del evento fue tal que el predio de estacionamiento colapsó, obligando a los colectivos y vehículos particulares a aparcar a ambos lados de las rutas de acceso.
El fervor religioso se sintió desde temprano con un templo nuevo y una capilla histórica colmados, donde los fieles debieron realizar filas de hasta 20 minutos bajo el sol para intentar tocar la imagen del «Santo de las causas urgentes». La gran afluencia de peregrinos, muchos de los cuales llegaron en una cantidad récord de colectivos, retrasó el inicio de la caminata debido a las extensas filas de confesiones y a la dificultad de movimiento en las calles reducidas por el operativo de tránsito.
La travesía de los promesantes no estuvo exenta de desafíos climáticos y logísticos:
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Viento y tierra: Durante el recorrido, ráfagas de viento sur generaron densas nubes de polvo, obligando a los caminantes a cubrirse el rostro con sus prendas para poder avanzar.
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Intervención policial: Por primera vez en años, los efectivos debieron intervenir activamente para abrir paso a la columna de fe entre los vehículos que aún circulaban buscando sitio para estacionar.
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Asistencia al peregrino: En medio de la multitud, un stand del Ministerio de Turismo brindó alivio a los presentes repartiendo agua, mate cocido y sopaipillas de forma gratuita.
La jornada cerró con una postal de devoción extrema cuando los sacerdotes tuvieron que asistir a los portadores de la imagen para que pudieran ingresar al altar, dado que el santuario se encontraba totalmente bloqueado por fieles que aguardaban el regreso del Santo. La presencia de los danzantes de la Virgen de Andacollo, llegados desde Rawson y Chimbas, aportó el color tradicional a una festividad que ya se consolida como una de las más grandes del calendario religioso de la provincia.



