Juan Román Riquelme, presidente de Boca Juniors, no viajó con la delegación a Estados Unidos para el Mundial de Clubes, ya que se quedó en Buenos Aires para avanzar en las negociaciones por el regreso de Leandro Paredes. El equipo de Boca emprendió vuelo hacia Miami este domingo para disputar el Grupo C del torneo, donde debutará el próximo lunes contra el Benfica en el Hard Rock Stadium.
La ausencia de Riquelme se debe a una reunión clave con el mediocampista campeón del mundo, actualmente en la Roma de Italia. El objetivo de Boca es sumar a Paredes para el segundo semestre del año, considerando la doble competencia, por lo que su participación en el Mundial de Clubes ya está descartada. Tras la conversación entre Riquelme y Paredes, el «Xeneize» decidió acercarle una propuesta contractual al futbolista. De llegar a un acuerdo, Boca buscará ejecutar la cláusula de rescisión de 3.5 millones de dólares que el jugador tiene con el club italiano.
Pellegrino, con un Pie Afuera del Mundial de Clubes
Por otro lado, el flamante refuerzo de Boca, el defensor central Marco Pellegrino, podría perderse el Mundial de Clubes debido a un desgarro. En la revisión médica realizada este lunes, se le descubrió la lesión que lo alejaría de la competencia intercontinental.
Pellegrino, quien tuvo un destacado semestre a préstamo en Huracán, donde fue subcampeón del Torneo Apertura, se convirtió en el primer refuerzo del equipo de Miguel Ángel Russo de cara al Mundial de Clubes por una cifra aproximada de 4 millones de dólares pagados al Milán de Italia.
El desgarro fue contraído cuatro días antes de la final que Huracán disputó contra Platense el pasado domingo 1 de junio. A pesar de la lesión, Pellegrino se infiltró y jugó la final, lo que habría agravado su desgarro. En consecuencia, el defensor se perderá, como mínimo, la fase de grupos del Mundial de Clubes.



