La investigación por la desaparición de José Ramón Cayo, el hombre de 71 años visto por última vez en Jáchal, ha dado un giro con un allanamiento clave ordenado por la Justicia provincial. El foco de la pesquisa se centra ahora en la vivienda de un individuo conocido como «El Poroto», quien sería la última persona en haber tenido contacto con Cayo.
Durante el procedimiento en la residencia de «El Poroto», las autoridades procedieron al secuestro de prendas de vestir con aparentes manchas de sangre y varios teléfonos celulares. Además, se llevó a cabo un exhaustivo barrido atómico en el lugar, una técnica forense utilizada para detectar rastros de pólvora u otros elementos que pudieran indicar la ocurrencia de un hecho violento.
La figura de «El Poroto» había suscitado la atención de los investigadores desde el inicio de la búsqueda, debido a inconsistencias detectadas en sus declaraciones. A esto se suma su prontuario, que incluye una condena previa por homicidio, elementos que han intensificado las sospechas en su contra.
Una de las versiones proporcionadas por «El Poroto» sugería que Cayo se habría arrojado a un canal de la zona, lo que desencadenó amplios operativos de rastrillaje en el área. No obstante, la complejidad del terreno, caracterizado por la acumulación de basura y sedimentos, dificultó significativamente la tarea de los equipos de búsqueda. También se realizaron recorridas en propiedades rurales cercanas, pero sin lograr obtener indicios del paradero de Cayo.
En una nueva diligencia judicial, se dispuso un operativo adicional en las afueras de San José de Jáchal, motivado por el reporte de un fuerte olor nauseabundo en la zona. Este nuevo rastrillaje a pie se presenta como una acción crucial en la búsqueda de pistas que permitan esclarecer el destino de José Ramón Cayo, cuya desaparición mantiene en profunda incertidumbre a la comunidad de Jáchal.


