El fenómeno meteorológico, impulsado por una masa de aire africano y un sistema de altas presiones, azota a Europa occidental con registros de hasta 35 °C en el Reino Unido y 39 °C en Francia. La ola de calor extremo en pleno mes de mayo provocó ahogamientos fatales de personas que buscaban refrescarse. Científicos advierten que es el «cambio climático en acción».
PARÍS / LONDRES – Una situación meteorológica sin precedentes golpea con dureza a Europa occidental. Diversos países de la región registraron el pasado martes una jornada de temperaturas extremas, totalmente atípicas para la primavera boreal, que ya se cobraron la vida de al menos 11 personas. Científicos y organismos oficiales apuntan de manera unánime a un fenómeno conocido como «cúpula de calor», el cual está haciendo crujir los termómetros del continente.
Técnicamente, este evento se configura cuando una densa masa de aire cálido proveniente del norte de África se desplaza sobre el territorio europeo y queda atrapada, simulando una especie de olla a presión, debido a un sistema de altas presiones estables que impide la circulación y el enfriamiento del aire.
Reino Unido y Francia pulverizan récords históricos
Las agencias meteorológicas estatales calificaron la situación como alarmante debido a la temprana aparición de estas marcas térmicas, habituales en los meses de julio o agosto pero inéditas para mayo.
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Reino Unido (Met Office): Cerca de Londres el termómetro escaló hasta unos sofocantes 35 °C, quebrando el récord establecido apenas 24 horas antes en los jardines de Kew, donde se habían reportado 34,8 °C.
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Francia (Météo-France): El indicador térmico nacional (que calcula la temperatura media en todo el país) trepó hasta los 24,8 °C, superando la marca histórica del lunes (24,6 °C). Trece departamentos del oeste galo fueron declarados en alerta naranja, previendo picos de entre 38 °C y 39 °C para el cierre de la semana.
Calificación oficial: Météo-France catalogó este episodio primaveral como “excepcional, histórico e inédito”, advirtiendo que el sofocón se prolongará, como mínimo, hasta el fin de semana.
Tragedias en el agua ante la falta de socorristas
La urgencia por escapar del calor asfixiante empujó a miles de ciudadanos hacia ríos, lagos y playas costeras, desencadenando desenlaces fatales debido a que las temporadas oficiales de turismo y los operativos de guardavidas recién comienzan en julio.
De las 7 muertes reportadas en Francia, cinco correspondieron a ahogamientos de bañistas en playas desprovistas de vigilancia, mientras que las otras dos víctimas sufrieron descompensaciones cardíacas letales mientras realizaban actividades deportivas al aire libre. En sintonía, las autoridades del Reino Unido notificaron la muerte de cuatro adolescentes que se ahogaron en distintas regiones del país desde el último domingo bajo las mismas circunstancias.
Roland Garros sofocante y alarma en el campo
El impacto de la ola de calor se hace sentir en múltiples actividades cotidianas y económicas. En París, el tradicional torneo de tenis de Roland Garros se convirtió en una caldera: los aficionados debieron resguardarse bajo los 33 °C a la sombra y los tenistas se vieron obligados a competir bajo condiciones extremas de deshidratación.
Por el lado del sector agropecuario, la preocupación es máxima. Nicolas Favry, un productor de cereales de las afueras de Nantes, manifestó su inquietud por el destino de sus plantaciones de trigo, maíz y cebada.
«Esto puede afectar severamente el desarrollo y llenado de los granos. Afortunadamente, por las lluvias de principios de año, hay reservas de agua en el suelo que mitigan el impacto, pero es vital que este calor extremo no se prolongue en el tiempo», analizó el agricultor.
La «nueva normalidad» climática
El fenómeno se extiende con fuerza hacia otras latitudes. En Irlanda, la agencia Met Éireann informó que dos estaciones meteorológicas marcaron un récord histórico para mayo con 28,8 °C. Hacia el sur, la agencia Aemet de España emitió alertas por «temperaturas extraordinariamente altas para la época del año», las cuales afectarán a toda la península ibérica.
Greg Dewhurst, reconocido meteorólogo de la Met Office británica, fue categórico al ligar este escenario global: «Es una clara indicación del cambio climático en acción», señalando que estas olas de calor extremas, sequías e inundaciones serán cada vez más intensas y frecuentes, transformándose paulatinamente en la «nueva normalidad» del planeta.
De acuerdo con datos oficiales de la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica de EE. UU. (NOAA), Europa ostenta el preocupante título de ser el continente que ha experimentado el calentamiento más rápido en todo el mundo desde 1990, seguido en la escala por Asia y América del Norte.



