La Confederación Farmacéutica Argentina (COFA) denunció un peligroso desfasaje financiero. Aseguran que las farmacias pagan semanalmente a sus proveedores, pero las obras sociales adeudan prestaciones desde diciembre.
Un sistema al límite
La presidenta de COFA, Alejandra Gómez, encendió las alarmas sobre la sostenibilidad de las farmacias en todo el país. La problemática radica en el «quiebre de la cadena de pagos»: mientras los establecimientos deben cancelar sus facturas con las droguerías cada siete días, el recupero del dinero de las recetas —especialmente de prepagas y obras sociales— llega con meses de demora.
Actualmente, muchas farmacias están utilizando recursos propios para reponer stock, una estrategia que, según Gómez, tiene fecha de vencimiento. «De no regularizarse los pagos antes de fin de febrero, el escenario podría agravarse durante marzo», advirtió la titular de la entidad.
El impacto en los jubilados y PAMI
Uno de los puntos más críticos de esta crisis financiera es la provisión para los afiliados de PAMI. Con una base de más de cinco millones de beneficiarios, el consumo de medicamentos en este sector es constante y de alto volumen.
Debido al perfil etario, cualquier interrupción en la entrega de medicamentos por falta de stock o problemas en la validación de recetas podría poner en riesgo tratamientos crónicos vitales.
Puntos clave del conflicto:
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Deuda acumulada: Aún existen saldos pendientes por prestaciones realizadas en diciembre de 2025.
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Aumento de costos: La inflación en el precio de los fármacos reduce el margen de maniobra de las farmacias.
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Mesa de diálogo: COFA solicitó una reunión urgente para la próxima semana con todos los actores del sistema sanitario (Estado, laboratorios y prepagas).
Contexto: Por ahora, las farmacias continúan operando con el stock disponible, pero advierten que la capacidad de «financiar» al sistema de salud se está agotando.



