Washington, D.C. – Estados Unidos refuerza su presencia militar en el mar Caribe con el despliegue de diez cazas polivalentes furtivos Lockheed Martin F-35 Lightning II en la isla de Puerto Rico. La acción forma parte de una campaña de amedrentamiento dirigida a los regímenes de Venezuela, Cuba y Nicaragua, vinculados, según Washington, con el llamado «Cártel de los Soles».
El envío de estos aviones, conocidos por su avanzada tecnología furtiva, se suma a la presencia de buques de asalto, un submarino y aviones de reconocimiento que ya operan en la región.
La Tecnología «Invisible» del F-35
La «capacidad furtiva» del F-35, desarrollada desde 2006, hace que sea extremadamente difícil de detectar por los radares enemigos. A diferencia de técnicas antiguas como los señuelos de aluminio, los aviones modernos logran esta invisibilidad a través de varios elementos clave:
- Reducción de la firma radar (RCS): Su diseño con formas angulosas y el uso de materiales absorbentes de radiación (RAM) dispersan las ondas del radar, impidiendo un rastreo preciso.
- Control de emisiones infrarrojas (IR): Los gases de escape del motor son enfriados para reducir la firma térmica, dificultando su detección por sistemas infrarrojos.
- Minimización de emisiones electromagnéticas: Los sistemas electrónicos del avión están diseñados para limitar su propia radiación, como la del radar y las comunicaciones.
- Reducción de firma visual y acústica: Utilizan pinturas especiales de camuflaje y un diseño de motores que minimiza el ruido.
Es importante destacar que estos aviones no son literalmente invisibles, pero su tecnología les permite penetrar defensas enemigas, evitar intercepciones y obtener una ventaja táctica crucial en combate, lo que los convierte en una herramienta de alto valor estratégico para la campaña estadounidense en el Caribe.



