El incremento del último mes superó ampliamente los registros de enero y febrero. Con una suba interanual del 68,6%, la carne vacuna triplica la inflación informada por el INDEC para el mismo periodo. Los cortes más económicos y el pollo también registraron subas de dos dígitos.
Los cortes que más subieron
Curiosamente, los cortes que tradicionalmente se consideran más accesibles fueron los que lideraron los aumentos en marzo:
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Carne picada común: 20,4%
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Carnaza común: 17,7%
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Falda: 13,4%
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Osobuco: 11,7%
En cuanto a los clásicos de la parrilla, el asado de tira subió un 10,5% y la tapa de asado un 10,9%, manteniendo la línea del promedio general.
Carnicerías vs. Supermercados: ¿Dónde conviene comprar?
El informe destaca una brecha marcada según el canal de comercialización. Mientras que en las carnicerías los precios subieron un 12,2%, en los supermercados el alza fue más moderada, del 7,1%.
| Corte | Diferencia a favor del Supermercado | Ahorro estimado ($) |
| Picada común | -37,8% | $4.770,3 |
| Falda | -36,4% | $4.700,6 |
| Asado | -16,8% | $3.305,1 |
| Peceto | -3,8% | $889,2 |
Nota: Cortes «premium» como el lomo o la colita de cuadril suelen ser entre un 5% y un 7% más caros en los supermercados que en las carnicerías de barrio.
Otras proteínas: El pollo y el cerdo
La suba no se limitó a la vaca. Las alternativas proteicas también mostraron movimientos significativos:
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Pollo fresco: Aumentó un 10,9% en marzo. Su alza interanual (49,1%) sigue siendo alta, aunque menor a la de la carne vacuna.
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Cerdo (Pechito): Fue la opción que menos subió, con un 6,3% mensual y un acumulado anual del 28,1%, posicionándose como la alternativa más estable para el presupuesto familiar.
¿Por qué este salto en marzo?
El informe atribuye esta aceleración a una combinación de factores estacionales y una mayor demanda en cortes «guiseros» debido a los primeros descensos de temperatura. Además, la brecha con la inflación general (33,1% interanual frente al 68,6% de la carne) refleja un desajuste profundo en la cadena de valor que impacta directamente en el consumo de los hogares, que ya enfrentan niveles de morosidad récord.
Dato clave: La suba de marzo duplicó la inercia de los meses de enero (4,8%) y febrero (4,9%), marcando un cambio de ritmo preocupante para el segundo trimestre del año.



