El descubrimiento se produjo tras las intensas lluvias de fines de enero. Un cráneo con dentadura casi perfecta es la pieza clave que genera dudas entre los investigadores sobre el origen de los restos.
MARAYES, CAUCETE – Lo que parecía ser una jornada de limpieza tras las intensas lluvias que azotaron la zona de Marayes terminó convirtiéndose en un complejo rompecabezas para la justicia sanjuanina. El pasado 30 de enero, una mujer que caminaba por la ribera del río divisó lo que a simple vista parecían huesos humanos emergiendo del barro y la maleza arrastrada por la creciente.
Tras el aviso inmediato a las autoridades, la UFI Delitos Especiales tomó las riendas de un operativo que se vio demorado varios días debido a que la inestabilidad climática impedía el trabajo seguro de los peritos en el terreno.
Los hallazgos y el detalle que desconcierta
Una vez que el personal del Complejo Científico Forense pudo trabajar en la zona, se confirmó que los restos pertenecerían a al menos tres individuos. Sin embargo, lo que más llamó la atención de los investigadores fue el estado de uno de los cráneos encontrados: conservaba casi la totalidad de su dentadura.
Este detalle es fundamental por dos razones:
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Datación: El estado de las piezas dentales suele ser un indicador de la antigüedad y la dieta del sujeto.
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Identificación: Permite cotejar con registros odontológicos si se sospechara de una desaparición en tiempos modernos.
¿Pueblos originarios o restos contemporáneos?
Aunque Marayes es una zona con antecedentes arqueológicos, las primeras impresiones de los investigadores sugieren que podría no tratarse de restos de pueblos originarios, debido justamente al estado de conservación y las características morfológicas observadas. No obstante, la justicia mantiene la cautela:
«Cualquier conclusión definitiva dependerá del informe técnico del Complejo Científico Forense. No descartamos ninguna hipótesis hasta que los estudios de laboratorio hablen», señalaron fuentes judiciales.
Próximos pasos de la investigación
Si los expertos locales no logran determinar con exactitud la antigüedad de los huesos debido a la erosión provocada por el agua y el tiempo, los restos podrían ser enviados a un laboratorio especializado en Córdoba para estudios de ADN y carbono 14.
Por el momento, la zona permanece bajo vigilancia mientras se descarta la presencia de más piezas óseas que hayan podido ser desplazadas por el cauce del río durante el temporal.



