El paraje de Vallecito presenta una nueva cara con pavimentación, áreas comerciales renovadas y un parador exclusivo para camioneros. «Es un lugar emblemático que merecía esta intervención», destacó el gobernador durante el corte de cinta.
CAUCETE. — El paraje de la Difunta Correa, corazón de la fe popular en San Juan y punto de referencia para miles de viajeros, luce desde anoche una infraestructura totalmente renovada. El gobernador Marcelo Orrego encabezó el acto de inauguración de un plan de obras que buscó modernizar el complejo sin perder su esencia tradicional, priorizando la accesibilidad y el ordenamiento del predio.
Desde el inicio de la gestión actual, la intervención en Vallecito fue una prioridad para acompañar el flujo constante de visitantes que llegan desde todo el país y el exterior por la Ruta Nacional 141.
Los ejes de la renovación
La transformación abarcó múltiples frentes, desde lo estético hasta lo estrictamente funcional:
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Circulación y Accesibilidad: Se pavimentó la calle central que conecta todos los sectores y se construyeron más de 1.000 metros de senderos y veredas. Además, se eliminaron barreras físicas y se instalaron rampas para personas con discapacidad y adultos mayores.
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Sector Comercial y Gastronómico: Se reorganizó el área eliminando estructuras precarias y recuperando las construcciones originales. Ahora, los locales cuentan con módulos semicubiertos para proteger a los comensales del sol y núcleos sanitarios totalmente reacondicionados.
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Parrilleros y Esparcimiento: Se trabajó sobre 108 parrilleros (88 reconstruidos y 20 nuevos), se sumaron mesas de hormigón, fogones y basureros, duplicando la capacidad de las áreas de descanso.
Innovación: El Parador de Camiones
Una de las obras más estratégicas es el nuevo Parador de Camiones Difunta Correa. Diseñado específicamente para quienes transitan la ruta 141, cuenta con:
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Dársenas de estacionamiento semicubiertas.
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Núcleo sanitario con vestuarios y duchas.
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8 habitaciones individuales destinadas a pernoctes de estadía corta.
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Capacidad para asistir simultáneamente a unos 12 camiones y hasta 30 personas.
Identidad y Seguridad
La puesta en valor incluyó la restauración de sitios icónicos como el reloj de sol y la antigua estación de servicio. Además, se instalaron tótems identificatorios en los ingresos, nueva señalética orientativa y un sistema de iluminación LED que mejora drásticamente la seguridad nocturna en todo el predio.
Con un nuevo escenario para actividades culturales y un estacionamiento para más de 200 vehículos, la Difunta Correa se posiciona no solo como un santuario, sino como un complejo turístico de primer nivel preparado para los desafíos del siglo XXI.



