La Secretaría de Energía de la Nación ha dado luz verde a un aumento en los precios de los biocombustibles que se utilizan de manera obligatoria en la mezcla con nafta y gasoil en Argentina. A través de las Resoluciones 195 y 196/2025, publicadas en el Boletín Oficial de este martes, se oficializó un ajuste de hasta un 5% en estos componentes esenciales del mercado de combustibles.
Esta medida llega en un momento particular, justo después de que el Gobierno decidiera postergar una suba en los impuestos que gravan los combustibles líquidos y el dióxido de carbono. Dicha postergación había evitado, al menos temporalmente, un aumento en los precios que los consumidores pagan en las estaciones de servicio de todo el país. Sin embargo, la reciente autorización para incrementar el valor de los biocombustibles introduce una nueva variable que podría traducirse en un aumento en el precio final de la nafta y el gasoil en las próximas semanas.
Desglosando los ajustes específicos, la Resolución 195/2025 establece que el precio del biodiésel destinado a la mezcla con el gasoil se fija ahora en $1.251.837 por tonelada. Este valor tendrá vigencia durante todo el mes de mayo de 2025 o hasta que la Secretaría de Energía determine una nueva actualización. Un aspecto importante a destacar es el plazo de pago para estas operaciones, que no podrá exceder los siete días corridos contados desde la fecha de emisión de la factura correspondiente.
Por otro lado, la Resolución 196/2025 detalla los nuevos precios para el bioetanol, otro biocombustible clave en la matriz energética del país. El bioetanol producido a partir de la caña de azúcar experimentó un incremento del 2%, elevando su precio a $788,181 por litro. De manera similar, el bioetanol elaborado a base de maíz también sufrió un aumento del 2%, alcanzando un valor de $722,395 por litro. En contraste con el biodiésel, el plazo máximo de pago para las operaciones de bioetanol se ha establecido en 30 días corridos desde la fecha de facturación.
Es fundamental comprender que los montos fijados en estas resoluciones representan los precios mínimos de carácter obligatorio para todas las transacciones que se realicen dentro del territorio argentino. Esto significa que las empresas petroleras y distribuidoras deberán tomar estos nuevos costos como base para la formulación de sus precios finales.
Si bien la postergación de los impuestos había generado un alivio en el bolsillo de los conductores, la suba en los biocombustibles podría contrarrestar este efecto. Los analistas del sector energético anticipan que las empresas refinadoras podrían trasladar este aumento en el costo de los biocombustibles a los precios de la nafta y el gasoil en los surtidores. La magnitud de este traslado y el momento exacto en que se producirá aún son inciertos, pero se espera que en los próximos días se pueda tener una mayor claridad sobre el impacto en el precio final que pagarán los consumidores al llenar sus tanques.
La decisión de la Secretaría de Energía se enmarca en un contexto de regulaciones que buscan fomentar el uso de biocombustibles en Argentina, estableciendo porcentajes obligatorios de mezcla con los combustibles fósiles tradicionales. Estos biocombustibles, producidos a partir de fuentes renovables como la caña de azúcar, el maíz y la soja (en el caso del biodiésel), tienen como objetivo reducir la dependencia de los hidrocarburos y disminuir las emisiones de gases de efecto invernadero. Sin embargo, sus variaciones de precio tienen un impacto directo en la estructura de costos de los combustibles y, por ende, en el precio final que pagan los usuarios.
El seguimiento de la evolución de los precios en las estaciones de servicio durante las próximas semanas será crucial para determinar el verdadero impacto de esta medida en el bolsillo de los argentinos.


