La ansiedad es una de las consultas psicológicas más frecuentes en la actualidad, pero todavía existen muchas dudas sobre qué la provoca y cómo afrontarla cuando aparece. Para la psicóloga Elena Puig Guitart, entender que la ansiedad no es el problema en sí, sino la consecuencia de algo más profundo, es el primer paso para aprender a gestionarla.
Durante una conversación en el programa La primera piedra, conducido por Noemí Polls, la especialista utilizó una comparación muy gráfica para explicar este proceso.
Las eventuales recaídas dentro del tratamiento de exposición no deben ser interpretadas como fracasos definitivos. (Foto: Pexels).«La ansiedad es como el humo en un incendio. Vemos el humo, pero no lo que se quema. La ansiedad sería lo mismo, es la consecuencia de algo que está pasando y no se ve, y lo interesante es explorarlo», explicó.
Según Puig Guitart, la ansiedad es una respuesta completamente natural del organismo. «Es una reacción natural del cuerpo ante posibles riesgos, un miedo anticipatorio a peligros que consideramos reales», señaló.
En ese sentido, recuerda que esta emoción forma parte del mecanismo de supervivencia del ser humano, ya que mantiene al organismo en estado de alerta cuando percibe una posible amenaza. El problema aparece cuando ese miedo se dirige hacia situaciones que probablemente nunca ocurrirán.
El mecanismo de evitación que alimenta la ansiedad
La psicóloga explica que uno de los efectos más habituales de la ansiedad es el llamado mecanismo evitativo, que consiste en alejarse de aquello que genera miedo.
«Si tengo miedo de que el metro tenga un accidente, mientras estoy en el andén la ansiedad va escalando hasta un punto que no es sostenible y acabo huyendo. Entonces, cuando nos vamos de lo que pensamos que es un peligro, la ansiedad baja, nos relajamos y nos acabamos volviendo adictos», afirmó.
Aunque abandonar la situación produce un alivio inmediato, ese comportamiento termina reforzando el miedo y hace que la ansiedad reaparezca cada vez con más intensidad.
La exposición gradual como herramienta
Frente a este patrón, Puig Guitart recomienda avanzar de forma progresiva hacia aquello que genera temor.
Siguiendo el ejemplo del metro, explica que no es necesario enfrentarse de golpe a la situación más difícil. La propuesta consiste en comenzar con pequeños pasos, como realizar un trayecto corto acompañado por una persona de confianza.
«Poco a poco puedo ir aumentando la exposición para sentirme cada vez más segura», señaló.
De esta manera, el cerebro aprende que la situación no representa un peligro real y la ansiedad va perdiendo intensidad con el tiempo.
«Nadie muere de un ataque de ansiedad»
Otro de los mensajes que la psicóloga considera fundamentales es dejar de luchar constantemente contra la ansiedad cuando aparece.
Para ello, propone reconocer su presencia en lugar de intentar eliminarla de inmediato. «Hay que llamar a la ansiedad», resume.
Y añade un mensaje tranquilizador para quienes experimentan ataques de ansiedad.
«Nadie muere de un ataque de ansiedad. Durará 5, 10 o 20 minutos, pero me pasará. Hay que aceptar ese estado porque así se reduce la lucha. Y después dedicarnos a algo que nos distraiga», recomendó.
Según la especialista, aceptar temporalmente ese estado ayuda a disminuir el miedo y evita que el episodio se prolongue por la resistencia que muchas personas generan frente a las propias sensaciones físicas.
Cuando una persona experimenta un pico de tensión en un entorno específico, la intensidad de las sensaciones físicas escala de forma acelerada dentro del cuerpo. (Foto: Archivo Clarín).Una «epidemia de ansiedad»
Puig Guitart también llamó la atención sobre el aumento de los problemas de ansiedad en la sociedad actual.
La psicóloga considera que las dificultades económicas, la incertidumbre y el estrés prolongado están detrás de buena parte de los casos que llegan hoy a consulta. «El estrés continuado acaba derivando en ansiedad», concluyó.
Para la especialista, comprender el origen de esa ansiedad y trabajar sobre las causas profundas resulta mucho más efectivo que centrarse únicamente en aliviar los síntomas cuando aparecen.


