A cuatro días de los sismos de 7,2 y 7,5 de magnitud, la situación en el estado de La Guaira es dramática. Las réplicas de las últimas horas obligaron a frenar los rescates. Hay más de 1.600 brigadistas internacionales trabajando entre los escombros.
Venezuela vive las horas más oscuras de su historia moderna. A cuatro días de que un doble e inédito terremoto de magnitudes 7,2 y 7,5 sacudiera con violencia el norte del país, el balance oficial provisorio es desolador: las autoridades confirmaron 1.430 víctimas fatales, 3.238 heridos y más de 3.100 familias que debieron ser evacuadas de urgencia tras perderlo todo.
La mayor preocupación de los comités de crisis de las Naciones Unidas (ONU) radica en el tendal de desolación que quedó bajo las estructuras edilicias. Según estimaciones del organismo internacional, más de 50.000 personas permanecen desaparecidas, aunque ONGs locales temen que la cifra real sea significativamente superior a medida que se relevan los barrios colapsados.
El epicentro del dolor en La Guaira
Las tareas de salvamento e intervención se concentran con desesperación en el estado de La Guaira. Allí, el panorama en los alrededores de los centros de salud es desgarrador: ante el colapso edilicio, los médicos y peritos forenses deben trabajar en los estacionamientos para intentar identificar los cuerpos que los brigadistas logran extraer de las ruinas. El paso del tiempo se convirtió en el peor enemigo, dado que ya se superó la ventana crítica de las primeras 72 horas, vital para el hallazgo de sobrevivientes.
Réplicas continuas y alerta máxima
La naturaleza no da tregua y el pánico se reavivó durante el fin de semana. El sábado se registró un fuerte temblor de magnitud 4,8 frente a las costas caribeñas, y este domingo por la mañana un nuevo sismo de 4,9 en la escala de Richter sacudió la localidad de Tucacas. Si bien estos movimientos no generaron nuevos colapsos de gran magnitud, obligaron a los rescatistas a evacuar las ruinas y suspender temporalmente las operaciones por riesgo de derrumbe sobre las mismas brigadas.
Ayuda internacional en vuelo: Hasta el momento, un puente aéreo de emergencia permitió el arribo de 17 vuelos internacionales con más de 1.600 rescatistas de todo el mundo —entre ellos, el contingente especializado del Ejército Argentino—. Los equipos aportan tecnología crítica como georradares, drones térmicos y perros de rastreo para intentar obrar un milagro en la que ya es considerada la peor catástrofe en Venezuela desde el histórico terremoto de Caracas en 1967.



