En el debut interino de Marcelo Escudero, el Millonario igualó 1-1 ante Independiente Rivadavia por la 8ª fecha del Apertura. Gonzalo Montiel marcó el camino de la igualdad en una noche donde Santiago Beltrán fue figura.
El estadio Malvinas Argentinas fue testigo de un capítulo extraño para la historia reciente de River Plate. Con el eco de la despedida de Marcelo Gallardo todavía resonando y la sombra de Eduardo Coudet proyectándose sobre el banco de suplentes, el conjunto de Núñez mostró en Mendoza las luces y sombras propias de un equipo que busca una nueva identidad.
Un inicio cuesta arriba
El partido arrancó con el ritmo frenético que suele proponer la «Lepra» mendocina en su casa. A los 17 minutos, el local capitalizó una desatención defensiva: tras un despeje corto, Gonzalo Ríos empalmó una volea fulminante que dejó estático a Santiago Beltrán. El 1-0 pareció noquear por momentos a un River impreciso, que extrañaba la fluidez de otras épocas.
Beltrán sostuvo el arco, Montiel puso el alma
Si River no se fue al descanso goleado, fue por la actuación consagratoria de Santiago Beltrán. El joven arquero se vistió de héroe al tapar un mano a mano clave a Elordi y, minutos después, reaccionar con reflejos felinos ante un cabezazo de Florentín que tenía destino de red.
Esa resistencia permitió que, a los 37 minutos, llegara el respiro. En una proyección característica, Gonzalo Montiel apareció por sorpresa en el área para conectar un centro quirúrgico de Ian Subiabre. El cabezazo del lateral venció a Bolcato y sentenció el 1-1 definitivo, devolviéndole el oxígeno al equipo de Escudero.
VAR y fricción en el complemento
La segunda mitad careció de la lucidez del primer tiempo. El juego se volvió trabado y la pierna fuerte ganó protagonismo. La gran polémica de la noche ocurrió a los 22 minutos, cuando Subiabre protagonizó una dura entrada sobre Crego. Tras la revisión del VAR, el árbitro decidió mantener la tarjeta amarilla, ante el airado reclamo del banco mendocino que exigía la expulsión.
Balance de una noche «bisagra»
El pitazo final dejó sabor a poco para ambos, pero para River el punto tiene un valor simbólico: sobrevivir a la transición. Con 8 fechas disputadas, el Millonario ahora aguarda la asunción oficial de Eduardo Coudet, quien heredará un plantel con jerarquía pero con la urgente necesidad de reordenar sus circuitos de juego.
En Mendoza, River demostró que, aunque las cicatrices del fin de ciclo están a la vista, el pulso competitivo sigue intacto.



