La Dirección de Tránsito de la Policía (D7) presentó su informe anual. Si bien la siniestralidad se mantiene alta, la tasa de mortalidad en las rutas sanjuaninas descendió un 20% respecto al año pasado.
Siniestralidad: una cifra que no cede
A pocos días de cerrar el año, el jefe de la Dirección de Tránsito (D7), Ricardo Díaz, brindó un pormenorizado balance sobre la situación vial en la provincia durante 2025. Los datos revelan que el volumen de accidentes sigue siendo un desafío crítico para las autoridades: el año cierra con un total de 4.900 colisiones, una cifra que apenas muestra una leve mejoría frente a los 5.000 hechos registrados en 2024.
Para la Policía, este estancamiento en los números de choques totales evidencia que las campañas de concientización aún chocan contra barreras culturales arraigadas en los conductores.
Los factores de riesgo: el factor humano al centro
Díaz fue tajante al vincular la persistencia de los siniestros a la imprudencia al volante. Según el jefe policial, tres comportamientos siguen liderando las causas de incidentes:
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Exceso de velocidad: Reduce drásticamente el tiempo de maniobra.
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Consumo de alcohol: Sigue siendo el gran detonante de colisiones nocturnas y de fin de semana.
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Uso del teléfono celular: La distracción visual y cognitiva es señalada como la principal «trampa» moderna en las rutas.
Un descenso alentador en la mortalidad
Pese a que el número de choques totales no bajó sustancialmente, la nota positiva del balance 2025 es el marcado descenso en la fatalidad. Díaz confirmó que este año cierra con 59 personas fallecidas en incidentes viales.
Aunque cada vida perdida es lamentable, la cifra representa una reducción importante frente a las 74 víctimas fatales que se habían contabilizado a esta misma altura en el período anterior. Para la D7, este descenso es el resultado directo de un trabajo preventivo más agresivo en puntos críticos y una mayor presencia policial en rutas nacionales y provinciales.
Desafíos para el 2026
Desde la fuerza policial señalaron que el objetivo para el próximo año será no solo mantener la baja en la mortalidad, sino lograr finalmente perforar el piso de los 4.000 siniestros totales, apostando a una mayor rigurosidad en los controles y a la incorporación de tecnología de monitoreo vial.



