La víctima, de 33 años, se descompensó en el sector de «La Canaleta», a 6.700 metros de altura. Pese a las maniobras de RCP realizadas por su guía durante más de media hora, no pudieron reanimarlo. Es la segunda muerte de la temporada.
El cerro Aconcagua volvió a ser escenario de una tragedia este lunes 19 de enero. Guillaume Ferey, un andinista de nacionalidad francesa, perdió la vida mientras intentaba alcanzar la cima del «Techo de América». El deceso se produjo en una de las zonas más exigentes y críticas del ascenso, debido a la extrema altitud y la falta de oxígeno.
El reporte del incidente
Cerca del mediodía, a las 11:57, el guía que lideraba la expedición emitió un desesperado mensaje por radio informando que Ferey había perdido el conocimiento y no presentaba signos vitales en el sector conocido como «La Canaleta» (o «La Cueva»), ubicado a escasos 260 metros de la cumbre.
De inmediato, bajo la supervisión remota del servicio médico de Nido de Cóndores, se inició un protocolo de emergencia:
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Maniobras de rescate: El guía y otros montañistas realizaron maniobras de Reanimación Cardiopulmonar (RCP) de forma ininterrumpida por 30 minutos.
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Asistencia médica: Se le administró adrenalina siguiendo las instrucciones de la Patrulla de Rescate, pero el cuerpo del deportista no respondió a los estímulos.
A las 12:50, personal especializado que logró llegar al sitio constató oficialmente el fallecimiento.
Operativo de recuperación del cuerpo
Dadas las condiciones climáticas y la complejidad del terreno a 6.700 metros sobre el nivel del mar, el operativo para el descenso de los restos se planificó para la medianoche de este martes 20 de enero.
El objetivo de la Patrulla de Rescate es trasladar el cuerpo hacia la zona del «Gran Acarreo» (6.000 msnm), donde se espera realizar una extracción aérea alrededor de las 8:30 de la mañana. La causa quedó bajo la órbita del ayudante fiscal Ricardo Iturbide.
Una temporada con dos víctimas fatales
Este triste suceso marca el segundo fallecimiento en lo que va de la temporada 2026 en el Parque Provincial Aconcagua. El pasado 4 de enero, un andinista ruso de 55 años, Konstantin Bitiukov, falleció en circunstancias similares tras sufrir un paro cardiorrespiratorio en el paraje «El Hombro», a 6.800 metros de altura.
Ambos casos subrayan la peligrosidad de la zona de «muerte» del coloso de América, donde las condiciones físicas y climáticas llevan al límite la resistencia humana.



