Rivadavia, 12 de noviembre de 2025 – La comunidad educativa del flamante Secundario Blas Parera, ubicado en el barrio Los Zorzales de Rivadavia, se vio convulsionada este martes por la tarde tras un grave episodio de violencia dentro de la institución. Una preceptora del colegio fue agredida verbal y físicamente por una alumna de 5º año y una mujer adulta, presuntamente familiar de la joven, quienes irrumpieron causando un gran disturbio.
El incidente tuvo lugar en el interior del establecimiento, ante la presencia del director y otros dos docentes, quienes debieron intervenir de urgencia para evitar que la confrontación escalara a mayores. La preceptora afectada, cuya identidad se mantiene reservada, sufrió una crisis de nervios y tuvo que recibir asistencia médica por un ataque de pánico.
«Hemos Pasado los Límites de la Cordura»
En un testimonio que refleja su profunda preocupación, la docente atacada expresó a un medio local su frustración ante la situación:
«Esto ha pasado los límites de la cordura y el respeto. No podemos ser rehenes de familias violentas ni de gabinetes que no funcionan.»
La preceptora elevó una fuerte crítica a las autoridades, responsabilizando directamente al Ministerio de Educación. «Hago responsable al Ministerio de cualquier cosa que me pase a mí o a mi familia,» sentenció, evidenciando el temor que ahora afecta al personal.
Antecedentes de Conflictividad y Falta de Contención
El relato de la preceptora pone de manifiesto la difícil realidad social que enfrenta la escuela, ubicada en una comunidad que describe como «muy vulnerable». La docente señaló que la capacidad de contención está al límite, lidiando con alumnos envueltos en problemas judiciales y familiares complejos, a menudo sin el acompañamiento necesario de los padres.
La alumna involucrada en la agresión no es ajena a la conflictividad, pues acumula antecedentes de peleas, mentiras y hasta malos tratos hacia un compañero con Asperger.
El detonante del violento suceso fue el intento de la preceptora por notificarle una sanción a la alumna, quien reaccionó con gritos y amenazas. Minutos después, la supuesta hermana de la joven ingresó sin autorización al colegio, sumándose a la agresión con insultos y un forcejeo que obligó al director a interceder para separarlas. Las amenazas de muerte e insultos continuaron fuera del predio escolar.
Denuncia Formal y Críticas a la Respuesta Institucional
Tras el llamado al 911, efectivos policiales se hicieron presentes y se quedaron con las agresoras en la puerta de la institución. La preceptora procedió a realizar la denuncia formal en la Comisaría 30°.
No obstante, la docente manifestó su decepción ante lo que considera una falta de respaldo institucional. Criticó duramente la visión de los supervisores: «La supervisora me dijo que era una crisis que atravesaba la alumna, pero eso no justifica nada.»
El incidente reaviva el debate sobre la seguridad en las escuelas y la efectividad de los protocolos de actuación ante la violencia familiar y estudiantil. La preceptora concluyó su mensaje con un llamado urgente: «El Ministerio tiene que hacerse cargo. No alcanza con hablar de protocolos. Esto no puede continuar así«.



