El dramático episodio ocurrió en la madrugada de este viernes en el barrio Necochea. El pequeño se descompensó y quedó inconsciente. Camino al centro de salud, los uniformados le practicaron maniobras de RCP dentro del patrullero y lograron reanimarlo.
Un verdadero milagro de madrugada y un acto de heroísmo policial conmovieron a la comunidad del departamento Chimbas en las primeras horas de este viernes 26 de junio de 2026. Dos efectivos de la Policía de San Juan se convirtieron en los ángeles de la guarda de un pequeño de apenas cinco meses de vida, logrando reanimarlo mediante maniobras de primeros auxilios tras sufrir un cuadro severo de asfixia por broncoaspiración.
El desesperante escenario comenzó a gestarse exactamente a las 00:08 en el interior de una vivienda del barrio Necochea. Una mamá de 43 años se encontraba amamantando a su hijo cuando, de un momento a otro, el lactante se atragantó con la leche, bloqueando por completo sus vías respiratorias. Al ver que su bebé no reaccionaba, perdía el conocimiento y presentaba signos claros de ahogamiento, la mujer llamó desesperadamente al 911 solicitando auxilio.
Reanimación a contrarreloj dentro del móvil
La emergencia fue respondida de inmediato por la oficial subinspector Sabrina Rodríguez y el cabo Jorge Mercado. Al arribar a la casa y constatar la gravedad y la falta de respuesta del niño, los uniformados entendieron que esperar una ambulancia podía ser fatal. Subieron a la madre y al bebé al patrullero y emprendieron un traslado de urgencia hacia el Centro de Salud Báez Laspiur.
Lejos de limitarse a la conducción del móvil, los policías activaron el protocolo de emergencia médica táctica. Mientras el vehículo circulaba a alta velocidad con balizas y sirenas, los efectivos le practicaron de forma constante maniobras de reanimación cardiopulmonar (RCP) y de desobstrucción pediátrica, debido a que el menor continuaba completamente inconsciente.
El momento del alivio: Gracias a la correcta y decidida aplicación técnica de los masajes de reanimación, el bebé logró despedir el líquido de sus pulmones y recuperó el conocimiento y el llanto unos metros antes de ingresar al centro asistencial, devolviéndole el alma al cuerpo a su madre y a los propios policías.
En la guardia del Báez Laspiur, el paciente fue recibido por la doctora de turno, Gisel Vega. Tras los exámenes de rigor, la profesional médica confirmó que el pequeño afortunadamente se encuentra fuera de peligro, estabilizado y con una evolución favorable tras el enorme susto que, gracias al profesionalismo policial, terminó con un final feliz.



