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jueves, mayo 28, 2026

Un insólito episodio en un hotel alojamiento delató al estafador que le robó una fortuna a un abuelo

El delincuente fue descubierto tras un confuso episodio íntimo y de consumo de sustancias en un albergue transitorio de Capital. Aunque esa causa fue desestimada porque la presunta víctima declaró que las heridas fueron «consentidas», la investigación reveló que era un prófugo buscado por la UFI Delitos contra la Propiedad. Recibió una condena de prisión efectiva tras un juicio abreviado.

SAN JUAN – Lo que comenzó como la investigación de un presunto y violento asalto dentro de una habitación de un hotel alojamiento en la Capital sanjuanina, terminó convirtiéndose en la pieza clave para atrapar a un escurridizo delincuente. Ariel Alejandro “El Gordo” Herrera fue detenido y condenado a prisión de cumplimiento efectivo luego de que un escándalo sexual y una internación hospitalaria revelaran su verdadera identidad ante la Justicia local.

El sospechoso era intensamente buscado por la Unidad Fiscal de Investigación (UFI) Delitos contra la Propiedad por haber perpetrado un millonario robo contra un jubilado, valiéndose de engaños y manipulación para ganarse su absoluta confianza.

Del hospital al banquillo: el giro en el hotel alojamiento

La trama policial se desencadenó cuando Herrera ingresó de urgencia al Servicio de Urgencias del Hospital Rawson presentando heridas cortantes en diferentes partes del cuerpo y un cuadro severo de intoxicación. En paralelo, las fuerzas policiales detuvieron a la mujer que lo acompañaba en el albergue transitorio, bajo la sospecha inicial de haberlo atacado y drogado con el fin de robarle sus pertenencias.

Sin embargo, el expediente en el fuero de Flagrancia dio un vuelco insólito cuando el propio Herrera recuperó la lucidez y declaró ante las autoridades judiciales:

  • Sin delito: Aseguró que mantenía una relación de amistad con la mujer y que el consumo de estupefacientes dentro de la habitación había sido estrictamente voluntario.

  • Lesiones insólitas: Explicó que los cortes en su piel se los había provocado la mujer bajo su propio consentimiento y a pedido suyo, bajo la errática creencia de que realizarle sangrías o cortes superficiales lo ayudaría a recuperarse del shock por la sobredosis que estaba sufriendo en ese momento.

Ante estos argumentos, la acusación por el presunto asalto fue desestimada y la mujer recuperó la libertad. No obstante, al cruzar los datos filiatorios del herido en el sistema informático policial, saltó la alerta roja de captura.

El robo millonario al adulto mayor

Con el delincuente bajo custodia en el hospital, el fiscal Leonardo Villalba y su equipo de colaboradores —los doctores Gabriela Barrientos, Javier Rodríguez e Inés Vega— aceleraron las medidas para formalizar la causa histórica por el robo al jubilado.

Según la plataforma fáctica de la Fiscalía, «El Gordo» Herrera había desplegado un prolijo trabajo de inteligencia y manipulación sobre un adulto mayor. Logró acompañarlo a una sucursal bancaria donde la víctima retiró la suma de $60 millones. Tras marcar el domicilio del damnificado y aprovechar un descuido en el vínculo de confianza, Herrera ingresó a la vivienda y le sustrajo $5 millones en efectivo, una costosa cámara fotográfica profesional, lentes de precisión y un teléfono celular.

Juicio abreviado, condena y bienes recuperados

En una audiencia de control de detención y juicio abreviado celebrada el pasado martes 26 de mayo de 2026, Herrera admitió su culpabilidad. Con el asesoramiento de su defensa, firmó un acuerdo con la UFI Delitos contra la Propiedad por una condena de dos meses de prisión de cumplimiento efectivo, tras ser considerado autor penalmente responsable del delito de hurto simple (dos hechos).

A través de los diferentes allanamientos ordenados en el Gran San Juan, los brigadistas lograron recuperar una parte significativa del botín denunciado por el jubilado, elementos que ya fueron restituidos a su legítimo dueño:

  • Dinero en efectivo: $2.641.100 en billetes de curso legal.

  • Tecnología: Un teléfono celular marca Motorola.

  • Equipo fotográfico de nicho: Una cámara profesional marca Nikon, un lente de alcance zoom de la misma firma y un fotómetro clásico marca Gossen Sixtino (utilizado para medir la intensidad de la luz).

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