El Presidente entregará la pieza histórica al Regimiento durante el aniversario de la Batalla de San Lorenzo. La Justicia rechazó una medida cautelar de los herederos de Rosas, mientras que la directora del Museo Histórico Nacional presentó su renuncia en señal de protesta.
SAN LORENZO, SANTA FE – Este sábado, a las 19:00 horas, el presidente Javier Milei protagonizará uno de los actos con mayor carga simbólica de su gestión. En el marco del 213° aniversario de la Batalla de San Lorenzo, el mandatario formalizará la entrega del sable corvo de José de San Martín al Regimiento de Granaderos a Caballo, desplazando la pieza de su actual ubicación en el Museo Histórico Nacional.
El aval judicial: fin de la cautelar
La ceremonia se concreta tras un fallo clave de la Justicia Federal. La jueza Macarena Marra Giménez rechazó un amparo presentado por los descendientes de Manuela Rosas y Máximo Terrero, quienes buscaban impedir el traslado alegando que la donación original al Estado exigía que el Museo Histórico fuera su lugar de guarda permanente.
La magistrada determinó que no se probó la existencia de tal «cargo» u obligación. Además, recordó que la pieza ya estuvo bajo custodia de los Granaderos durante décadas, luego de sufrir dos robos en los años 60, hasta que en 2015 fue trasladada al Museo por decreto de la entonces presidenta Cristina Kirchner.
Renuncia y controversia
La decisión del Ejecutivo no estuvo exenta de tensiones internas. La directora del Museo Histórico Nacional, María Inés Rodríguez Aguilar, presentó su renuncia indeclinable tras conocerse el desplazamiento del sable.
«Este conflicto no es nuevo; forma parte de los sectarismos extremos de la sociedad», afirmó la funcionaria, trazando un paralelo con las disputas históricas que rodearon a la pieza desde que San Martín se la legó a Juan Manuel de Rosas en 1844.
El regreso a Palermo
Una vez finalizado el acto en suelo santafesino, los Granaderos trasladarán el sable a su cuartel histórico en el barrio porteño de Palermo. Allí, la pieza quedará bajo custodia militar, bajo el argumento oficial de fortalecer el vínculo entre el Padre de la Patria y el cuerpo de caballería que él mismo creó.
Para el Gobierno, este movimiento representa un acto de justicia institucional, mientras que para sectores de la oposición y especialistas en museología, implica retirar un patrimonio de alta visibilidad pública de un espacio diseñado para su exhibición pedagógica y civil.



