Efectivos de Gendarmería y peritos de Patrimonio Cultural descubrieron las osamentas de al menos dos personas en la zona montañosa de Colangüil. Al confirmarse que no se trata de un yacimiento arqueológico, la UFI Norte tomó el control del caso y cruzará datos con registros de personas desaparecidas de Argentina y Chile.
IGLESIA, SAN JUAN – Un hallazgo con fuertes implicancias históricas y criminales mantiene en vilo a las autoridades judiciales de la provincia. En el paraje denominado Sepultura, ubicado en la localidad de Colangüil, departamento Iglesia, salieron a la luz restos óseos humanos acompañados por pertrechos militares y vestimenta. El descubrimiento se produjo en plena cordillera sanjuanina durante un patrullaje de rutina y tareas de campo compartidas entre personal de Gendarmería Nacional y el Instituto de Investigación y Museo de Patrimonio Cultural.
El fiscal de la UFI Norte, Gastón Salvio, detalló que la alerta se activó cuando las comisiones científicas regresaban de una jornada de excavación en la alta montaña. Ante la presencia de los huesos, se dio inmediata intervención al área de Patrimonio Cultural para determinar la antigüedad de los mismos. Sin embargo, el informe forense preliminar obturó la pista precolombina: los especialistas descartaron que se trate de un enterratorio arqueológico o de pueblos originarios.
Evidencias en la escena: vainas de fusil, cuero y botones
Para profundizar el misterio, el terreno donde yacían los cuerpos resguardaba elementos que orientan la pesquisa hacia un hecho de violencia o un antiguo enfrentamiento armado. Los peritos de la Policía de San Juan y Gendarmería secuestraron e incorporaron a la causa penal las siguientes piezas:
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Vainas servidas de fusil: Munición de grueso calibre que denota el uso de armamento de largo alcance.
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Fragmentos de cuero: Restos que podrían haber pertenecido a calzado, monturas o abrigos adaptados para la hostilidad del clima andino.
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Botones antiguos: Accesorios que resultarán clave para que los peritos textiles puedan determinar si correspondían a uniformes de fuerzas de seguridad, vestimenta civil o ropa de fajina militar.
Todo el material biológico y logístico fue embalado bajo estricta cadena de custodia y trasladado con destino al Complejo Científico Forense del Poder Judicial, en la Ciudad de San Juan, donde se someterá a estudios genéticos y de antropología forense.
Cuerpos del siglo XX y la hipótesis de los años 60
Aunque el fiscal Salvio recomendó manejarse con extrema prudencia, las primeras precisiones de los expertos de Patrimonio Cultural ubican cronológicamente los decesos dentro del siglo XX. «No es técnicamente un informe definitivo, pero se corresponderían con personas contemporáneas», ratificó el funcionario judicial.
En un principio, el volumen de piezas óseas hizo presumir la existencia de tres víctimas, aunque tras un análisis anatómico preliminar la balanza se inclinó hacia dos cuerpos. El teatro de los hechos se sitúa a unos 3.500 metros sobre el nivel del mar (msnm), una geografía donde las temperaturas bajo cero extremas y la aridez del suelo actuaron como un conservante natural, retrasando el proceso de descomposición biológica a lo largo de las décadas.
El testimonio de un baquiano: Un poblador rural de la zona de Colangüil aportó un dato que reconfiguró la línea de tiempo de la Fiscalía. Según sus declaraciones, la existencia de estos restos humanos en el paraje Sepultura ya era un secreto a voces entre los arrieros y residentes de la cordillera desde la década de 1960.
Ante este panorama, la UFI Norte dispuso una exhaustiva compulsa de archivos oficiales. La Fiscalía cruzará información y perfiles genéticos con los registros de personas desaparecidas y denuncias de averiguación de paradero de San Juan, de provincias vecinas e incluso entablará contacto con los consulados y fuerzas de seguridad de Chile, debido a la proximidad del hallazgo con los pasos fronterizos utilizados históricamente por contrabandistas, arrieros y perseguidos políticos.



