La lucha incansable por la Memoria, la Verdad y la Justicia perdió a una de sus figuras más emblemáticas. Azucena Díaz, una de las históricas integrantes de Madres de Plaza de Mayo, falleció este domingo a los 88 años. Su vida estuvo marcada por la búsqueda de su hijo, Manuel Taján, secuestrado y desaparecido en 1976 durante la última dictadura militar.
Una vida de lucha y resistencia
Azucena Díaz, oriunda de Tucumán y radicada en La Matanza, inició su militancia el mismo día en que su hijo fue desaparecido. Desde entonces, se unió a las Madres y se convirtió en un pilar en la defensa de los 30.000 desaparecidos. Con su humildad y firmeza, participó activamente en las marchas de los jueves en Plaza de Mayo, convirtiéndose en un símbolo de la resistencia argentina.
Su compromiso fue reconocido en 2024 por la Comisión de Derechos Humanos del Senado bonaerense, que la distinguió como “Personalidad Destacada de los Derechos Humanos”.
Un legado que perdurará
La noticia de su fallecimiento generó un profundo pesar en organizaciones y militantes de derechos humanos. Desde H.I.J.O.S. Capital, se despidieron de ella con un emotivo «Hasta siempre Azucena Díaz», destacando su constante compromiso con la justicia y la memoria colectiva. El legado de Azucena Díaz perdurará como un faro de esperanza y un recordatorio de que la lucha por los derechos humanos nunca debe cesar.



