En una jornada cargada de simbolismo y participación intergeneracional, organismos de DD.HH., agrupaciones políticas y familias se concentraron en el microcentro. El acto central culminó con la lectura de un documento conjunto bajo la histórica consigna de «Nunca Más».
BUENOS AIRES. — Este 24 de marzo de 2026, la Ciudad Autónoma de Buenos Aires fue el escenario de una de las movilizaciones más masivas de las últimas décadas. Al cumplirse exactamente 50 años del inicio de la última dictadura cívico-militar, una marea humana ocupó la Avenida de Mayo y las diagonales Norte y Sur para converger en una Plaza de Mayo que quedó pequeña ante la convocatoria.
Desde las primeras horas de la mañana, columnas integradas por familias, sobrevivientes y jóvenes que no vivieron el proceso pero mantienen el legado, poblaron las calles con pañuelos blancos y fotografías de los detenidos-desaparecidos.
Una convocatoria transversal
La jornada se caracterizó por la confluencia de diversos sectores del arco político y social que, pese a sus diferencias, coincidieron en la defensa de la memoria histórica:
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Organismos de DD.HH.: Madres de Plaza de Mayo y Abuelas encabezaron las banderas principales.
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Agrupaciones Políticas: Se movilizaron sectores de la UCR, el Frente Renovador, La Cámpora, la CTA (Autónoma y de los Trabajadores) y diversos partidos de izquierda.
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Recorrido Simbólico: La columna de La Cámpora realizó una parada significativa frente al domicilio de Cristina Kirchner en San José 1111 antes de ingresar a la Plaza.
El documento central: «Memoria, Verdad y Justicia»
El momento de mayor impacto emocional y político ocurrió a las 16:30, cuando desde el escenario principal se dio lectura al documento elaborado por el Encuentro Memoria, Verdad y Justicia junto a la Mesa de Organismos de Derechos Humanos.
En el texto, se reafirmó que la desaparición forzada y el terrorismo de Estado son heridas que requieren justicia permanente, destacando la importancia de transmitir estos valores a las nuevas generaciones. La Plaza se convirtió en un espacio de encuentro donde el dolor por las ausencias convivió con el compromiso renovado de «Nunca Más» a cualquier interrupción del orden democrático.



