El organismo previsional mantiene vigente un esquema que permite a quienes están a diez años de la edad jubilatoria regularizar su deuda previsional. El paso a paso para no llegar al retiro con las manos vacías.
En un contexto donde la trayectoria laboral suele ser fragmentada, llegar a los 30 años de aportes exigidos por ley se ha convertido en un desafío para miles de argentinos. Ante esta realidad, la ANSES recordó la vigencia del Plan de Pago de Deuda Previsional (Ley 27.705), una herramienta clave que permite a trabajadores en actividad «adelantarse» al problema y saldar sus deudas antes de cumplir la edad de retiro.
¿Quiénes pueden acceder?
El régimen no está dirigido a quienes ya tienen la edad para jubilarse, sino a quienes están en la antesala del retiro y saben que no llegarán con los años necesarios:
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Mujeres: de entre 50 y 59 años.
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Varones: de entre 55 y 64 años.
El beneficio permite incorporar períodos de aportes faltantes desde que la persona cumplió los 18 años hasta marzo de 2012 inclusive.
El paso a paso: De la web al pago
Para evitar sorpresas de último momento, el proceso comienza con un diagnóstico de la situación previsional del interesado.
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Consulta de Historia Laboral: El primer paso es ingresar a Mi ANSES para verificar qué aportes están registrados y dónde están los «huecos» temporales.
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Selección de períodos: Dentro del portal, en la opción “Plan de pago de deuda previsional”, el sistema permite elegir qué meses se desean cancelar.
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Generación del VEP: Una vez seleccionados, se genera un Volante Electrónico de Pago (VEP).
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Acreditación automática: Al abonar el VEP, el período queda computado inmediatamente en el sistema sin necesidad de trámites extra.
Dato clave: Si bien el trámite es digital, quienes hayan tenido empleos mixtos (dependencia y monotributo) pueden solicitar un turno presencial para recibir asesoramiento personalizado y evitar errores en la carga.
¿Por qué es importante planificar?
La ventaja de este esquema es la previsibilidad. Al regularizar los aportes hoy, el trabajador garantiza que, al cumplir los 60 o 65 años, el trámite jubilatorio sea inmediato y no se vea obstaculizado por expedientes trabados o falta de documentación. Es, en esencia, una inversión en la tranquilidad futura.



