Ciudad del Vaticano, 8 de septiembre de 2025 – El Papa León XIV canonizó hoy a Carlo Acutis, el adolescente italiano que murió a los 15 años en 2006 por una leucemia fulminante. Acutis, conocido como el «influencer de Dios» por su pasión por la fe y la informática, se convierte así en el primer santo del siglo XXI.
En una emotiva ceremonia en la Plaza de San Pedro, ante más de 80.000 fieles, el Papa también elevó a los altares a otro joven italiano, Pier Giorgio Frassati, un activista social que murió por poliomielitis a los 24 años hace un siglo. León XIV destacó que ambos fueron «enamorados de Jesús y dispuestos a dar todo por Él», y los presentó como un ejemplo a seguir, especialmente para los jóvenes.
La canonización de Acutis es particularmente significativa, ya que su uso de la tecnología para difundir la fe ha resonado profundamente en la era digital. El Cardenal Marcello Semeraro, prefecto del Dicasterio para las Causas de los Santos, resaltó que la canonización se hizo posible después de que el fallecido Papa Francisco reconociera el segundo milagro atribuido a Acutis: la curación inexplicable de una joven en Florencia en 2022.
Durante la homilía, el Papa León XIV hizo un llamado a la paz en «Tierra Santa, en Ucrania y en toda tierra ensangrentada por la guerra», un clamor que fue recibido con aplausos por los asistentes. También destacó la importancia de la Eucaristía, la oración y la confesión en la vida de los nuevos santos. «Cuando nos ponemos frente al sol, nos bronceamos. Cuando nos ponemos ante Jesús en la Eucaristía, nos convertimos en santos», citó Acutis el Pontífice.
Entre la multitud, con banderas de diversos países y remeras con el rostro de Acutis, se encontraba el argentino Juan Galli, quien viajó especialmente desde Estados Unidos junto a su familia. Galli, un devoto de Acutis, expresó que su hijo, quien trabaja en redes sociales, ve a Carlo como «un regalo para los jóvenes de hoy que están desesperados por encontrar significado, propósito y esperanza».
La ceremonia, marcada por hermosos coros y un clima de júbilo, incluyó la participación de una joven costarricense que leyó una de las intenciones en español, en un testimonio vivo del alcance global de la devoción por el nuevo santo «millennial».



